El ecosistema logístico internacional atraviesa un periodo que los analistas definen como de resiliencia forzada. La reactivación de conflictos geopolíticos en puntos neurálgicos ha demostrado que la estabilidad del comercio global es, en el mejor de los casos, frágil. No estamos ante un colapso sistémico absoluto, pero sí operamos bajo un esquema de constante improvisación táctica y reconfiguración de costos estructurales.